Dime qué hablas y te diré tus años

168416054Hay una expresión tan popular como verdadera que dice que la cédula es la que se envejece, pero no uno. Pese a que los años suman y suman, finalmente es tu forma de percibir la vida, el día a día de tus palabras y cómo veas el futuro, lo que finalmente te da la edad.
Los miedos a todo, los recuerdos constantes de experiencias, los consejos a quienes no nos los piden y pensar que ‘todo pasado fue mejor’ indudablemente son referentes de que ‘entraste en años’.
Si a eso sumamos expresiones como: ‘ojalá yo esté viva para entonces…’ o los miles de pesos los comparamos con los centavos de antaño, así como cuando nos autoproclamamos testigos de la historia, también son señales de que la madurez de los años se nos empiezan a notar.
El buen humor, el optimismo, las ilusiones, el lenguaje amable e incluso, tu forma de mirar,  vestir y caminar, sin duda, te  rejuvenecen.
No te envejezcas antes de tiempo, es decir, no te cierres a vivir el día a día como si fuera una copia del anterior. Si quieres lucir joven, así la cédula esté pidiendo relevo, rodéate de todo lo que tus ojos y mente admiraron cuando despuntabas los 20 años.

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