“Es una niña pero quiere verse como grande”

¿Qué pasa cuando nuestra niña intenta a contrarreloj parecer la señorita que no es? ¿Cómo deben asumir los padres esta situación?

Mientras algunas mujeres guardan en secreto su edad, otras, del grupo de las más pequeñas, quieren dejar prontamente su rol de niñas y verse como bellas jovencitas, cuando aún faltan años para eso.

ninas 1Es claro que los cambios físicos que se experimentan en la pubertad influyan en la nueva imagen que ahora quieren proyectar las jovencitas.
“Existen varios factores entre los que se destacan lo cultural; también el culto al cuerpo, por lo general, de la sociedad en donde el cuerpo se debe mostrar si es bonito, entonces empiezan en esa búsqueda las preadolescentes y adolescentes. Ellas están en la búsqueda de una identidad propia, ya no quieren parecerse a la mamá, quieren tener un lugar en el grupo donde se mueven”, explica la psicóloga Ana Juliana Becerra. ninas 2

En esta etapa las niñas empiezan a explorar para sentirse cómodas con su cuerpo. Algunas veces, en esta búsqueda de aprobación ellas hacen búsquedas inadecuadas o prematuras cambiando su vestuario (minifaldas, escotes, ropa ajustada, tacones y maquillaje). Sin embargo, estos cambios en la apariencia muchas veces no van acorde a su edad, pues a pesar de verse como unas señoritas siguen siendo unas niñas.

“Se debe permitir una exploración de aceptación del cuerpo y que ellas cambien de look, que se miren de las diferentes maneras que se quieran mirar dentro de lo que se puede aceptar en la familia y de los valores que se quieren inculcar”, agrega la experta.


Ante todo amigas

Deje de criticar: Entre madre e hija debe existir compresión. Las mujeres tienden a ser competitivas, inicialmente se da con la mamá y luego, en la adolescencia, con cosas de la mamá que no quieren repetir las hijas.

Aprenda a escuchar: Las mamás casi siempre quieren imponer una posición o son demasiado emocionales. Es importante que su hija sienta que es escuchada.

Dé información: Guíelas u oriéntelas diciéndoles: “eso lo puede hacer más delante”, “lo puede hacer de esta manera”; dar información orienta mejor a la joven.

Ponga límites: Querer a los hijos no es decir siempre sí, es darles las bases y parámetros para su formación.

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