Dime cómo duermes y te diré cómo vives

164873930Seguramente no quieres estresarte en el día y siempre lucir una piel radiante. Todas preferimos despertar felices y no estar todo el día con ojeras. Todo lo anterior tiene algo en común: el buen dormir.

Dormir bien y lo necesario es fundamental para lleves una vida feliz.
A veces, con toda la carga que tienes en el hogar y el trabajo no tienes tiempo para dormir, pero hacerlo es tan importante como comer. Si alguna de las dos falta en tu vida, no tendrás un buen día.
Necesitas descansar para que disfrutes de una buena energía en tu rutina diaria. Así como necesitas respirar para vivir, es fundamental que duermas bien para que lleves una vida sana y dinámica.

El buen sueño, más de una bondad
– Duerme siete u ocho horas diarias. De esa forma te despertarás con más energías para que realices todas tus actividades con ímpetu y fuerza.
– Si no duermes lo suficiente es posible que te dé estrés durante el día. Es necesario que te relajes para que tu piel también descanse.
– El dormir bien te aportará un beneficio esencial para el sistema nervioso, pues te ayuda a conservar y a mejorar la memoria y el aprendizaje.
– Si pasas una noche ‘en vela’ puedes levantarte con manchas, ojeras o es posible que despiertes pálida. El sueño estimula el flujo sanguíneo de tu piel.
– Es perjudicial que duermas más de ocho horas diarias porque te levantarás cada vez con más sueño. No exageres. Duerme lo suficiente, no te pases.
– Dormir bien es más importante de lo que crees. Tu cuerpo no se desconecta mientras duermes, todo lo contrario, sigue trabajando de noche. Es allí donde tu cuerpo libera hormonas que te ayudan a tener buena salud el día siguiente.
– Cuando no duermes las siete u ocho horas diarias te vas a sentir cansada al día siguiente. Todos tus huesos, mientras duermes, están en posición horizontal y eso hace que tu cuerpo descanse y se libere de la rigidez que tienes cuando te encuentras en posición vertical (despierto).

Ciertos dolores de cabeza, irritabilidad del estado de ánimo o falta de apetito, pueden tener su origen en la falta de un buen dormir.

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